lunes, 3 de septiembre de 2012

Modernas are back in town

Lo soltaré así, en frío: he pasado todo el mes de agosto en la ciudad. Cuando vives en un lugar turístico, en este caso Valencia, agosto es un mes de contrastes. Durante el día los visitantes llenan las calles y les dan algo de vida, incluso demasiada, pero por la noche vuelven a sus alojamientos (porque la jornada del turista es agotadora) y, salvo en algunas zonas aisladas, la ciudad vuelve a ese estado desértico natural en verano. ¿Incluso ahora, en tiempos de crisis? Sí, incluso ahora, vayas por donde vayas, parece que detrás de cualquier esquina vaya a salir un zombi, confirmando tu impresión de que eres la última superviviente de un holocausto nuclear.

Pero agosto pasa y los veraneantes deben regresar. Hace unos días pude comprobar, aliviada, que la ciudad retomaba su actividad, las tiendas volvían a abrir, lo siento, aparcar se hacía más difícil y sobre todo, sobre todo, las modernas empezaban a estar de vuelta. Porque una ciudad sin modernas no es ciudad.

Pero, ¿qué es realmente una moderna? Para empezar, a la hora de encontrar una definición orientativa de "moderna" (del latín modernus, de hace poco, reciente) he tenido que consultar no la Wikipedia (el súmmum de la erudición de baratillo), sino la Frikipedia. Más. Una moderna, sustantivo epiceno, no es exactamente lo mismo que un hipster y desde luego no es lo mismo que un gafapasta. Una moderna ni siquiera es una moderna a secas, porque hay muchos tipos de moderna.

Una moderna (ya sea diseñador gráfico, licenciado en Comunicación Audiovisual, parado o las tres cosas a la vez) tiene un determinado sentido estético, un santoral musical inaccesible para profanos, una serie de locales fetiche y un asiento reservado en la filmoteca, aunque sea para echar una cabezada. A partir de ahí, una moderna puede o no llevar gafas de pasta, puede o no llevar barba y puede o no vestir ropa vintage (de acuerdo, puede no hacerlo pero está claro que debería). Detalles relativamente poco importantes. De todas formas, igual me estoy liando.

Intentémoslo de otra manera. ¿Habéis oído la expresión “por sus obras los conoceréis”? Pues bien:

Ejemplo 1: Podríamos pensar que una moderna jamás bailaría la Macarena, por pura dignidad. Error. Una moderna puede bailar la Macarena. No la versión de Los del Río, pero sí una experimental de Mursego en euskera.


Ejemplo 2: A las modernas NO les gusta “ver a las chicas en minifarda y piropear”. Por eso Manolo Escobar, por más que quiera, no es moderno. Aunque sí español.


Ejemplo 3: Una moderna escucha a Los Punsetes y no tiene muy claro si van en serio o no (las cosas de la posmodernidad), pero por si acaso hace como que .


Ejemplo 4: Una moderna NO ama Mercadona, porque es mainstream (una moderna sabe lo que quiere decir mainstream).

te amo mercadona

Quién sabe, yo misma podría ser una moderna. Aunque no hay manera de comprobarlo, porque una moderna NUNCA se definiría como tal. Tal vez tú también seas una moderna. Y te querremos igual.

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